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domingo, 16 de noviembre de 2008

El misterio del superviento de Venus


Venus es casi el gemelo de la Tierra en cuanto a masa y tamaño, y es probable que ambos planetas compartieran también otras muchas características en la época de su formación. Pero 4.500 millones de años de evolución han hecho que el mundo más caliente del sistema solar sea hoy muy distinto de la Tierra, rico en fenómenos que intrigan a los investigadores. Uno de ellos es la llamada superrotación, que consiste en que las nubes más altas de la atmósfera venusiana giran en torno a Venus muchísimo más rápido de lo que el propio planeta rota sobre sí mismo. El Grupo de Ciencias Planetarias de la Universidad del País Vasco (UPV) ha obtenido nuevas pistas para resolver el misterio.
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Las más de 30 naves rusas y estadounidenses que han visitado Venus desde los años sesenta han revelado un planeta extremo en muchos sentidos. Venus rota muy lentamente: tarda 224 días terrestres en completar un giro. La densidad de su atmósfera hace que la presión en su superficie sea 90 veces la terrestre, equivalente a la que hay a un kilómetro de profundidad en el océano. Esa atmósfera tiene cantidades ingentes de dióxido de carbono, lo que provoca un efecto invernadero desbocado que eleva las temperaturas superficiales a los 450 grados centígrados. El plomo sería líquido en Venus. Completan el infierno las densas capas de nubes de ácido sulfúrico que cubren todo el planeta a entre 45 y 70 kilómetros de altura.

La superrotación es un llamativo exotismo añadido. En los sesenta, los telescopios descubrieron que la parte superior de la capa de nubes se mueve muy rápidamente, hasta el punto de que completa una vuelta al planeta en sólo cuatro días terrestres. Hoy se sabe que los vientos que arrastran las nubes soplan a 360 kilómetros por hora.
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El grupo de la Universidad del País Vasco, dirigido por Agustín Sánchez Lavega, ha recurrido ahora a las observaciones de la nave Venus Express, de la Agencia Europea del Espacio (ESA), para analizar los vientos en la atmósfera venusiana, y "determinar con detalle su estructura global", señalan los investigadores. Los resultados "ayudarán a interpretar el misterioso fenómeno de la superrotación".

Tras tomar imágenes durante el día y la noche de Venus a lo largo de varios meses, la cámara VIRTIS de Venus Express ha revelado, por ejemplo, que la intensidad de los vientos varía en función de la latitud. Así, entre el ecuador y las latitudes medias de Venus, los vientos de la superrotación son constantes, si bien en vertical, dentro de la atmósfera, su velocidad disminuye con la altura y pasa de 370 kilómetros por hora a 180 kilómetros por hora. Fuera de las latitudes medias del planeta los vientos decrecen hasta hacerse nulos en el polo, en donde se forma un inmenso vórtice.
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También se ha visto que, al contrario de lo que se pensaba, la ultrarrotación parece no ser constante en el tiempo: "Hemos detectado fluctuaciones en su velocidad que aún no entendemos", dicen los investigadores. Además, han observado por primera vez "cómo el movimiento relativo del Sol sobre las nubes, y el intenso calor que deposita en ellas, hace que la superrotación sea más intensa al atardecer que al amanecer".

Sin embargo, los nuevos datos no bastan para resolver este misterio. "Aún no somos capaces de explicar por qué un planeta que gira tan lento tiene vientos globales huracanados mucho más intensos que los terrestres, y además concentrados en la cima de sus nubes", comenta Sánchez Lavega.

El trabajo es la portada de Geophysical Research Letters, revista de gran prestigio. Sus autores creen que permitirá avanzar "no sólo en una explicación precisa del origen de la superrotación de los vientos venusianos", sino también "en el conocimiento de la circulación general de las atmósferas planetarias".

sábado, 15 de noviembre de 2008

El impactador MIP choca con éxito contra la Luna


En un evento histórico, el programa espacial de la India consiguió un hito ayer 14 de noviembre de 2.008 al hacer impactar la pequeña microsonda MIP contra la superficie lunar, portando pegadas varias banderas del país. La sonda impactó con éxito la superficie lunar a las 20:31 IST (15:01 GMT) del día de ayer, siendo de esta manera el primer objeto indio que llega a la superficie lunar. El punto de impacto de MIP fue cercano a la Región Polar Sur de la Luna.


Con un peso de tan sólo 34 kilogramos, la sonda cúbica Moon Impact Probe portaba tres instrumentos: un sistema de imágenes de vídeo, un altímetro radar y un espectrómetro de masas. El sistema de imágenes tenía como objetivo tomar imágenes de la Luna conforme se acercaba a la superficie. El altímetro láser debia medir el ritmo de descenso de la sonda a la superficie lunar, como ensayo para futuras misiones de aterrizaje suave. El espectrómetro de masas estaba destinado al estudio de la extremadamente delgada atmósfera lunar.
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El viaje de 25 minutos de MIP hasta la superficie lunar comenzó con su separación de Chandrayaan-1 a las 20:06 IST (14:36 GMT). Tras esto realizó una serie de operaciones automáticas como el encendido de sus motores de giro tras alcanzar una distancia de seguridad con respecto a Chandrayaan-1. Después, la sonda redujo su velocidad con el encendido de sus retrocohetes y comenzó su rápido descenso a la superficie lunar. La información de sus instrumentos fue retransmitida hacia Chandrayaan-1 que grabó los datos en su memoria para más tarde transmitirlos a la Tierra. Finalmente la sonda tuvo un duro impacto contra la superficie lunar que acabó con ella.

Así, el primer intento de la India de enviar una sonda a la superficie lunar desde una nave orbitadora concluyó con éxito. Con el encendido de dos instrumentos de Chandrayaan-1 (la cámara TMC y el monitor de radiación RADOM) en camino hacia la Luna y el impacto con éxito de MIP en la superficie lunar, ahora se planea el encendido y las pruebas de los 8 restantes instrumentos de la nave en los próximos días.

Fuente: sondas espaciales
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lunes, 3 de noviembre de 2008

MESSENGER nos descubre más territorio desconocido de Mercurio

Mientras sobrevolaba por segunda vez en el año la maltratada superficie de Mercurio, la sonda MESSENGER de la NASA nos ha mostrado terrenos del planeta nunca fotografiados con anterioridad, cuyas imágenes nos ha enviado junto con mediciones de su superficie, atmósfera y campo magnético.
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La sonda sobrevoló Mercurio poco después de las 4:40 a.m. (hora EDT) del 6 de Octubre de 2008, completando una asistencia gravitatoria crítica para mantenerse en ruta y poder orbitar Mercurio en el año 2011, descubriendo con ello un 30% de la superficie de Mercurio jamás contemplada con anterioridad por ninguna sonda.
“La región de la superficie de Mercurio que hemos visto ahora por primera vez, y a cercana distancia, es mayor que la superficie de Sudamérica”, afirma Sean Solomon, investigador principal de MESSENGER y director del departamento de Magnetismo Terrestre en el Instituto Carnegie de Washington. “Cuando combinamos ésta última observación con las de nuestro primer sobrevuelo y las de Mariner 10, significa que hasta ahora hemos visto alrededor del 95% de la superficie del planeta”.
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Los instrumentos científicos de MESSENGER trabajaron febrilmente en el encuentro, ya que las cámaras tomaron más de 1200 fotografías de la superficie y el altímetro láser estuvo midiendo el perfil topográfico bajo la sonda. “Hemos completado un reconocimiento inicial del planeta más interno del sistema solar, que nos permite tener, por primera vez, una visión global de la historia geológica de Mercurio y de la geometría interna de su campo magnético”, decía Solomon.

La comparación de las observaciones de la magnetosfera del primer sobrevuelo de MESSENGER con los datos de este segundo sobrevuelo ha suministrado nuevas visiones clave de la naturaleza del campo magnético interno del planeta y ha revelado nuevas características de la magnetosfera de Mercurio.

“Los sobrevuelos anteriores de MESSENGER y Mariner 10 nos suministraron datos de sólo el hemisferio oriental de Mercurio”, explicaba Brian Anderson, del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins (APL) en Laurel, Md. “Este reciente sobrevuelo nos ha facilitado las primeras mediciones del hemisferio occidental de Mercurio, y con ellas hemos descubierto que el campo magnético del planeta es altamente simétrico”.
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“Este resultado, aparentemente simple, es importante para el campo interno del planeta, porque significa que el dipolo está todavía más alineado con el eje de rotación del planeta de lo que había podido concluír con anterioridad de este segundo encuentro”, decía Anderson. “Aún cuando los análisis mas rigurosos de estos datos están todavía en camino, creemos que este resultado nos permitirá acotar las teorías que tratan sobre la generación del campo magnético planetario a sólo aquellas que predicen un momento de rotación fuertemente alineado”.

El espectrómetro de composición atmosférica y de superficie (MASCS) observó la cola extensa en el lado nocturno y las regiones diurnas de la fina atmósfera de Mercurio (conocida como exosfera), en búsqueda de emisiones de átomos de sodio, calcio, magnesio e hidrógeno.

“Las observaciones de magnesio realizadas por MASCS son la primera detección de este elemento jamás realizada en la exosfera de Mercurio”, explicaba Ron Vervack de APL, científico participante en MESSENGER. Los análisis preliminares de las observaciones de sodio, calcio y magnesio sugieren que estos tres elementos tienen una diferente distribución espacial y que la distribución del sodio durante este segundo sobrevuelo es diferente a la observada en el primer sobrevuelo.

“Las distribuciones espaciales de sodio, calcio y magnesio son un reflejo de los procesos responsables de liberar estos elementos desde la superficie de Mercurio”, añade Vervack. “Ahora que por fin somos capaces de medirlos simultáneamente, tenemos una ventana sin precedentes para observar las interacciones entre la superficie de Mercurio y su exosfera”.
El altímetro láser de la sonda (MLA) midió la topografía del planeta, permitiendo a los científicos, por primera vez, relacionar las medidas de alta resolución de topografía con las imágenes de alta resolución.

“En el anterior encuentro, el altímetro láser adquirió el perfil topográfico en un hemisferio del planeta del que no se tenían imágenes”, explica Maria Zuber, coinvestigadora de MESSENGER y jefa del departamento de ciencias de la Tierra, Atmosféricas y Planetarias en el Instituto de Tecnología de Massachussets. “En contraste, en este segundo sobrevuelo se realizó la altimetría en regiones de las que se disponen imágenes de MESSENGER y Mariner 10, y además se ha obtenido altimetría de la región muestreada por el altímetro en Enero pasado. Estas mediciones topográficas mejorarán considerablemente la habilidad para interpretar la geología superficial”.

Ahora que las cámaras de MESSENGER han fotografiado más de un 80% de Mercurio, está claro que, al contrario que la Luna y Marte, el planeta no tiene grandes diferencias geológicas a lo largo de sus hemisferios. “En la Luna, las llanuras volcánicas están concentradas en la cara visible y son casi inexistentes en el lado opuesto”, decía el coinvestigador de MESSENGER Mark Robinson, de la Universidad estatal de Arizona. “En Marte, el hemisferio sur esta formado por altiplanicies antiguas y craterizadas, mientras que el hemisferio norte tiene terrenos bajos, suavizados y jóvenes. La superficie de Mercurio es mas homogénea, antigua y altamente craterizada, con grandes extensiones de llanuras jóvenes volcánicas yaciendo dentro y entre las grandes cuencas de impacto”.
Las imágenes coloreadas muestran también que la composición de la corteza de Mercurio es heterogénea. “Aunque no puede realizarse todavía una interpretación definitiva de su composición, la distribución de sus diferentes componentes varía tanto a lo largo de la superficie como con la profundidad. La corteza de Mercurio es más parecida a un bizcocho veteado que un bizcocho por capas”, añadía Robinson. “Cuando el conjunto de instrumentos científicos de MESSENGER termine de enviar los datos completos de la fase orbital de la misión, se podrán determinar las composiciones de las zonas descubiertas cuyas imágenes presentan coloraciones nuevas”.

“Estos dos sobrevuelos de Mercurio nos han dado un inmenso retorno científico con nuevas observaciones”, decía Solomon. “Pero algunas de las observaciones en las que tenemos mayor interés, tales como las de la química de la superficie de Mercurio y la naturaleza de los enigmáticos depósitos polares, no serán posible hasta que MESSENGER comience a orbitar el planeta. Mas aún, la naturaleza dinámica de la interacción de Mercurio con su ambiente interplanetario nos ha enseñado que necesitaremos de observaciones continuadas antes de que podamos entender nuestro planeta hermano mas cercano al Sol”.

Fuente: sondas espaciales