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jueves, 13 de noviembre de 2008

Spirit en serios apuros energéticos


Una tormenta de polvo en Marte ha cortado la cantidad de luz solar que llegan a los paneles solares del rover Spirit de la NASA, dejando al rover en una situación vulnerable. Los paneles solares de Spirit producen ahora tan sólo 89 watios*hora de energía durante el Sol 1.725 de la misión, el cual acabó el 9 de noviembre. Este es el valor más bajo de energía para Spirit o para su rover gemelo Opportunity en sus casi cinco años en Marte, y mucha menos energía de lo que Spirit necesita cada día.


El nivel de carga de las baterías de Spirit está bajando tanto que está en riesgo de saltar a una respuesta automática para que el rover se coloque a si mismo en un estado de protección.
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"La mejor oportunidad para la supervivencia de Spirit para nosotros es mantener el control de la secuencia de acciones del rover, en lugar de dejarlo que vaya a la protección automática de fallos", dice John Callas del JPL de la NASA y director del proyecto de Spirit y Opportunity.
Los controladores de la misión han enviado comandos a Spirit para apagar algunos calentadores, incluyendo uno que protege un instrumento científico, el Miniature Thermal Emission Spectrometer (MiniTES). Mientras revisan la estrategia el equipo planea escuchar a Spirit frecuentemente durante los próximos días para detectar señales que el rover podría mandar si pasara a un modo de protección de baja energía.

Las predicciones meteorológicas de Marte sugieren que la tormenta de polvo podría estar desapareciendo ahora y en los próximos días. Sin embargo, la caida de polvo del cielo a los paneles solares de Spirit podrían llevar a una reducción de la cantidad de electricidad que el rover puede producir.

Fuente: sondas espaciales
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lunes, 3 de noviembre de 2008

Phoenix logra enviar señales, pero sigue sumida en un ciclo de inactividad

La sonda Phoenix ha vuelto a contactar el jueves con la Tierra, más de un día después de permanecer muda, si bien tiene los días contados, indicaron los responsables de la misión.

La disminución de la luz solar y las tormentas de arena de esta semana han reducido el nivel de energía en el aterrizador, obligándole a entrar en ‘modo seguro’. Aunque no respondió a dos intentos para despertarlo con comandos enviados desde la Tierra, al final del jueves envió una señal al orbitador Odyssey cuando pasaba por encima.

Phoenix está programado con un ‘modo Lázaro’ que hace un rearranque automático de sus funciones de supervivencia después de haberse quedado sin energía eléctrica. A duras penas, Phoenix respondió a una última llamada antes de volver a quedarse en estado inactivo durante otras 19 horas para recargar sus baterías.

“Sabíamos que nos daría alguna señal. Es una sensación agridulce”, decía Barry Goldstein, responsable del proyecto, de la ‘Jet Propulsion Laboratory’ de la NASA.

En los últimos días, el tiempo en el sitio de aterrizaje de Phoenix ha empeorado. Las temperaturas nocturnas han bajado a -141º y las temperaturas diurnas llegaron a tan solo -50º, las temperaturas mas bajas en toda la misión. Además, el aterrizador está en medio de una tormenta de arena.

La secuencia de sucesos ocurridos fué la siguiente:

* El martes 28 de octubre (a finales del sol 152), se enviaron órdenes a Phoenix para que desconectase algunos calentadores vitales para ahorrar energía.
* El miércoles 29, Phoenix entró en ‘modo seguro’ debido a los bajos niveles de energía. Se pudo recuperar el aterrizador y sacarlo rápidamente del ‘modo seguro’, ordenándosele que cese actividades y se dedique a recargar sus baterías.
* El jueves 30 dejó de responder a dos llamadas desde la Tierra, hasta que al final envía la señal a Odyssey.

Los controladores de la misión creen que la situación más probable ahora es que la disminución de la luz solar haya obligado a Phoenix a cambiar su funcionamiento a un modo preprogramado de precaución, en el que sólo se activa dos horas al día para escuchar alguna señal de algún orbitador. Si fuera así, el ciclo activo-inactivo habría empezado en un momento desconocido cuando las baterías se agotaron por completo.

El ánimo en la misión parece tener altibajos. La situación de Phoenix es mala, y a veces parece como que la misión haya terminado. Hay algunos mensajes sombríos enviados por el Twitter de Phoenix, tales como “En el caso de que no vuelva a darse la ocasión, agradecemos a todos las preguntas, comentarios y buenos deseos a lo largo de la misión. Ha sido emocionante”. Hay hasta un concurso en ‘WIRED Science’ para componer un epitafio a Phoenix. No obstante, ocasionalmente, aparece una esperanza de que pueda volver a realizar algo de ciencia.
Imagen alojada por servimg.com
Estado en que dejó Phoenix el panorama denominado “felices para siempre” (‘Happily Ever After Panorama’) en el que estaba trabajando cuando la energía disponible limitaba la capacidad de uso de su brazo robótico y de algunos instrumentos con alto consumo eléctrico, como el TEGA. En el sol 141 Phoenix envió 37 imágenes de las 100 que componen el panorama. Muchas imágenes tienen errores en algunos pocos paquetes de datos (espacios en blanco) debido a errores de comunicación, que no han sido retransmitidos por limitaciones de espacio en las memorias flash de Phoenix. La zona hacia el norte fue la que se programó para fotografiarla en el último momento, cuando las operaciones del brazo robótico fueran suspendidas, y así evitar sacarlo en movimiento. Creóitos: NASA/JPL/UA/Texas A & M.

viernes, 17 de octubre de 2008

Phoenix supera una tormenta de arena

La sonda Phoenix superó con éxito durante el fin de semana pasado una tormenta de polvo regional que bajó temporalmente su energía solar y el equipo de la misión está de nuevo investigando las llanuras del norte del planeta rojo. La opacidad de la atmósfera se incremento debido a la tormenta, lo que bajó la energía que llegaba a los paneles solares de Phoenix. Por tanto, en los soles 135 y 136 los controladores de la misión rebajaron al máximo las actividades científicas de la nave, como la recolección de datos de sus laboratorios.


La tormenta tenía una extensión de 37.000 kilómetros cuadrados y se movió del oeste hacia el este y se debilitó considerablemente en el momento en el que alcanzó al aterrizador el sábado 11 de octubre. Esta tormenta más débil dejó al aterrizador en una situación mejor de la esperada, dice Ray Arvidson, líder del equipo del brazo robótico.

Ahora el aterrizador está concentrado en centrar su energía en analizar las muestras de suelo, recoger datos atmosféricos y realizar otras actividades antes de que el otoño y el invierno congelen a Phoenix.

"La energía se está convirtiendo en un problema, por lo que tenemos que medir cuidadosamente nuestras actividades", dice Arvidson. El equipo de Phoenix siguió la tormenta la semana pasada a través de las imágenes enviadas por la cámara Mars Color Imager en la sonda Mars Reconnaissance Orbiter. El equipo de la cámara estimó que tras el paso de la tormenta sobre el lugar de aterrizaje de Phoenix el sábado, el polvo iría descendiendo durante la semana.
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Fuente: Sondas espaciales